jueves, 4 de octubre de 2012

Ejemplo y Fortaleza (XIX)


Pasé largos días callado,  pensando supongo, recapacitando acerca de todo lo acontecido en la última semana, recordándola, tratando de entender qué y por qué había hecho algo semejante… por qué, ya que la muerte era inevitable, por qué la cargó en el ultimo momento de un significado tan profundo… me dio algo que jamás dará a nadie, me dio su vida, me la entregó en su ultimo suspiro… y después, sencillamente, se fue. Así pasé cosa de una semana, recuerdo que la gente comentaba, sin entender, mi estado anímico, pero la verdad es que mal no me encontraba, no se por qué, pero tenía mucha paz… la misma extraña paz que tuve la vez que noté por primera vez su presencia. Empecé a pensar que tal vez fuera a volver aquella extraña presencia, esa fantasmal mujer, que tal vez nada hubiera acabado, pero la verdad es que no pasaba nada, sencillamente era eso lo que pasaba, nada.

***

   Los rayos del sol de principios de primavera me encontraron despierto al alba, ya habían pasado casi tres meses desde que Claudia se había ido, pero aún a veces las noches se me volvían un tiempo de encuentro con su recuerdo. Si antes la amargura de mi alma hacía huir al sueño de mis ojos, ahora el dulce aroma de su recuerdo le impedía a veces llegar a embriagarme, y así pasaba las noches, recordando en silencio a la mujer que amo... y que ya no podía amar... así pasaba las noches, deleitándome con su recuerdo a la vez  que trataba de olvidar, pero no podía, no quería hacerlo. Mi ser se dividía cada noche entre su recuerdo y el olvido... y mientras lo más profundo de mi, la recordaba y amaba, la parte mas superficial, la que creemos dominar mas, luchaba por olvidar, no tanto olvidarla a ella, pero si olvidar los vínculos que a ella me unieron y que hoy la muerte había roto, no obstante ni la muerte pudo separar lo que el amor había unido, ni el olvido logra cubrirlo, porque, aún cuando sanen las heridas, siempre quedará la cicatriz en memoria de la herida que allí hubo, y hay cicatrices que duelen, que se abren...que nunca cierran.

   “tienes que ir pensando en volverte a enamorar, además Natanael, ella ni siquiera era ya tu novia, no comprendo que guardes ese luto”-“no es luto Sofía, es simplemente que no me puedo enamorar de otra mujer mientras ame a Claudia, y no podré dejar de amar a Claudia mientras su corazón lata en el mío”  mi hermana Sofía me miraba entre admirada y harta. Admiraba el amor que nos unía pero no alcanzaba a comprender cuan profundo era, lo cual la causaba hartura al ver que, a sus ojos, no salía adelante, pero ella no entendía, no sabía lo profunda que era la raíz de aquél amor, y que lo que para ella era angustia para mi era paz, pero ella no lo sabría comprender, o no todavía… la vida acaba enseñándote que hay cosas que sólo tú puedes saber… y acabas aprendiendo que no siempre lo que se ve desde fuera es lo que hay… acabas por comprender, como yo hice en su momento, y como Sofía acabó por aprender, que hay hechos de la vida del hombre en los que nadie tiene autoridad para juzgar, o tan siquiera opinar, ya que en la interioridad del hombre, en lo mas profundo de su ser, hay un eterno dialogo en el que sólo uno mismo puede participar, dejando al resto, al poco resto que sabe ver más allá, observar cual mero espectador de una obra de teatro… de una obra de teatro que se edita y pone en escena a un mismo tiempo, una sola vez y para siempre.
   
   Muchos años han pasado ya, casi una vida entera, una vida en la que ha habido de todo, para quienes no han sabido ver más allá, mi vida ha sido una pobre desgracia, digna de lastima. Hubo quienes jamás quisieron comprender, que vieron en mi un pobre loco, un pobre hombre, demasiado débil cómo para poder afrontar la muerte, y que por ello sólo supo aferrarse al vano recuerdo de un fantasma… de un sueño… que sin haber sido, llegó a ser. Gracias a Dios hubo quien, desde su lugar, supo ver ese halo de complicidad, ese rastro inaudible de un dialogo profundo, el cual, si no llegaron a entender, al menos si supieron respetar.
    Qué más cabe decir de la vida de este hombre… estupidez  para unos, galimatías para otros, mas para quienes logran ver más allá, ejemplo y fortaleza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario